¿Qué color debo vestir?
Los rayos del sol matutino
penetran las cortinas del cuarto de Tomás mientras está frente al espejo
pensando si debería ponerse o no su pantalón rosa que le gusta mucho en el
último día de la semana recreativa de la escuela, pero le da temor que los
demás chicos se burlen de él. Sin embargo, su deseo puede más, da un suspiro y decide
ponerse su pantalón con una camiseta azul; de nuevo se mira al espejo, observa
cuan hermoso es, se peina, se echa su desodorante para los pies y sale a la
calle calzando sus zapatos favoritos de color negro.
La vecina Julia, que
siempre se ha encargado de hacerle la vida imposible, se encontraba en la
puerta de su casa y al ver salir a Tomás de inmediato hizo malacara y volteó al
interior de su casa. Tomás nota sus acciones y no le da importancia debido a
que va tarde a su secundaria, mientras camina sus pensamientos de temor vuelven
a invadir su mente y mientras más cerca está más se atemoriza. Una maestra que
está en la entrada de la escuela le dice con una hermosa sonrisa lo bien que se
ve; él solo le agradece tímidamente su elogio.
Alegre por el elogio que recibió por parte de la maestra continúa su
camino hacia el salón de clases donde de lejos se ven los compañeros jugando
entre ellos.
Al ingresar al aula se
percata de inmediato de aquel chico nuevo que ingresó a clases desde hace un
mes y en ese tiempo le ha llamado la atención por tener un aura calmada y un
físico de su gusto, al verlo se queda pensando en qué puede estar mirando en la
ventana, ¿su reflejo o el jardín que está al otro lado?, sin darse cuenta los demás
compañeros vieron sus acciones y empezaron a molestarlo reprochando su actuar.
Simón un compañero dos años mayor que él se le acerca y le dice al oído:
- Que no se note mucho tu
gusto por el chico nuevo, ¡ve y muéstrale lo raro que eres de una vez!
Tomás se llena de nervios al
escuchar aquellas palabras, pues se sintió intimidado y siempre ha sido muy
tímido para dar el primer paso a interactuar con los demás. Tras escuchar lo
dicho decide sentarse en su pupitre que queda justo delante de Javier (el chico
nuevo) y saca un libro titulado: Los hombres también lloran.
Al poco tiempo ingresa el
maestro al salón de clases y Tomás guarda su libro para poner atención a la
clase y paralelamente los compañeros del aula se sientan en sus puestos para
estar atentos a la clase también; en el transcurso de la misma a Tomás se le
cae su lapicero del pupitre y rodando llega a la parte delantera del pupitre de
Javier; en ese instante como si de un reflejo se tratase Javier se agacha y
recoge el lapicero para pasárselo a Tomás, él le agradece y se voltea. Al
finalizar la clase llega el momento del desayuno. Javier en un intento de
acercársele a Tomás le pide que lo acompañe a desayunar y él acepta sin
reproche alguno.
Salen del aula con sus
mochilas mientras que Javier le dice a Tomás que vayan a las escaleras que hay
de camino a la azotea para poder estar más tranquilos y él está de acuerdo,
mientras se dirigen al lugar de destino reina un silencio incómodo. Ante ello
Javier busca la forma de poder conversar con Tomás diciéndole:
- Ese pantalón te
queda realmente bien - dice con una sonrisa.
- Gracias, no sabía si
ponérmelo o no -responde Tomás tímidamente mientras juega con sus manos.
- ¿Por qué? -pregunta
Javier con interés.
- Los demás chicos dicen
que el color rosa es para las chicas y como a mí me gustan los chi…
- Espera, ¡eso no tiene
nada que ver con tu orientación sexual o con si eres hombre o mujer!
-interrumpe Javier mientras le hace señas a Tomás para sentarse en las
escaleras-. A mi padre le gusta el color rosa y no por eso es gay, bisexual o
mujer, él dice que los colores simplemente te gustan y ya -dice Javier mientras
saca su desayuno de la mochila.
Ante tal respuesta Tomás
simplemente sonríe y piensa para sí mismo que es cierto que no le debe importar
el color que quiera vestir, pero de repente le llega una duda que decide expresar
tímidamente mientras saca también su desayuno de la mochila.
- ¿Entonces sabías que yo
soy gay? -dice con voz entrecortada.
- Tenía mis dudas, pero no
por eso te voy a juzgar -responde Javier-. Es más, ¿quieres que te cuente un
pequeño secreto? -le dice con voz juguetona.
Tomás bastante apenado y
con ganas de salir corriendo responde que sí
-Pues a mí también me
gustan los chicos -sonríe- al igual que las chicas -mientras le guiñe el ojo.
Ambos se ríen y Javier se
siente bastante alegre de por fin acercársele a Tomás e interactuar con él,
pues ha notado que no es muy sociable con sus compañeros de clase. Al terminar
el desayuno se dirigen nuevamente al salón de clases y mientras se dirigían
Tomás le cuenta a Javier sobre la vez que se quedó encerrado en el armario de
un hotel cuando fueron de paseo al mar y sus padres creyeron que se había
perdido.
La escuela ejecuta su último
evento semanal que al ser el cierre fue bastante memorable porqué había
diferentes juegos recreativos e interactivos.
Luego del fin de semana
Tomás se debe alistar con su uniforme escolar porqué se han terminado los
eventos escolares.
Mientras se viste va a la
cocina a saludar a su madre que prepara el desayuno.
- Hola, mami. ¿Qué harás
de desayuno hoy?
- Buenos días, mi niño. Te
reto a que adivines con el olor -responde ella mientras tapa el sartén.
- Por el olor creo que es
arroz con huevo frito revuelto, ¿es eso? -dice él mirándola a los ojos en espera
a una respuesta afirmativa.
- ¡Mira lo tarde qué es! ¡Termínate
de alistar y vienes a recoger el desayuno! -responde ella evasiva mientras le
hace señas para que se dirija a su cuarto.
- ¡Mamá! ¡No es justo! -dice
Tomás dirigiéndose a su habitación haciendo pucheros y refunfuñando.
Cuando Tomás está listo va
a la cocina a recoger su desayuno, se despide de su madre y se encamina hacia
la escuela, como va de buen humor y no va tarde, saluda a uno de los vecinos
que estaba afuera de su casa sentado en la acera y él le dice: Te ves muy bien
hoy, ve a conquistar a todas esas muchachitas de la escuela. Motivándolo a
sentirse todo un galán. Muchas gracias le dice Tomás siguiendo su camino.
Al llegar a la escuela mientras
se dirige hacia el aula empieza a notar un ambiente turbio porqué parece ser el
centro de atención, pues recibe las miradas de todos y se le hace extraño. De
repente se le acerca Valeria que está en el mismo grado, pero en otro curso
diciéndole al oído:
- Alguien esparció el rumor
por ahí que eres gay.
- ¿Qué? Espera, ¡cómo! -responde
él volteando a verla de frente.
- Así como lo acabas de oír
-afirma mientras lo mira de arriba abajo.
- ¿Sabes quién lo empezó?
-pregunta curioso.
- La verdad, no -dice
Valeria con un tono triste en su voz-. En verdad me molesta que se hayan
apresurado a hacer las cosas por ti, o sea no es problema de ellos ¡ugh! -mientras
hace una mueca de disgusto-. Pero creo que pudo ser alguien de tu salón, tú ya
me habías comentado que te estaban molestando.
- Hola. - T
- Sí, en definitiva,
pudieron ser ellos -afirma él.
- Además, te vi muy cerca
del chico nuevo de tu clase -dice ella en tono insinuado-. Y ese día ni me
hablaste -reprochándole mientras se cruzaba de brazos.
-Esta bien, fue mi culpa
-responde Tomás apenado-. De todos modos, debemos ir a clase, pronto sonará la
alarma -dice él mientras mira hacia su salón.
-Sí, es cierto. Nos vemos
luego -dice Valeria mientras le da un beso en la mejilla.
Al llegar al salón ve escrito
en el tablero: Tomás y Javier se aman, ¡qué asco! Tras leer esto
inmediatamente lo borra y decide preguntarles a sus compañeros quién fue, a lo
que Simón le responde: ¿por qué te ofende la verdad? Y poco a poco se le
acerca con una mirada intimidante, en ese instante Javier entra por la puerta e
interviene separándolos y diciendo:
- Ya sé lo que dijeron por
ahí, no tienen de qué preocuparse si Tomás y yo estamos en una relación, eso no
tiene por qué afectarlos a ustedes y si no me creen pregúntenle al profesor
-dirigiendo la mirada hacia la puerta donde se encontraba el maestro.
Todos dirigen su mirada
hacia la puerta y se quedan callados. Toman sus asientos y prestan atención a
la clase. Minutos antes de finalizar el maestro agenda tareas en parejas para
el día siguiente y para la suerte de Tomás le toca con Javier, al terminar de agendarlas
dice:
-Lo que sucedió antes de
empezar la clase realmente me sorprende, considero que ustedes deben respetarse
los unos a los otros sin importarles cuál es la orientación sexual de sus
compañeros o sus gustos, mírense, son adolescentes que están a punto de entrar
a la vida adulta y aún continúan con prejuicios que la misma sociedad se ha
encargado de inculcarnos, por favor reflexionen sobre el tema y si pueden cambien
un poco su forma de pensar.
Al decir aquello todos se
quedaron en silencio, algunos alumnos cabizbajos y otros simplemente evadían su
mirada. Cuando se alistaban para salir del aula Javier y Tomás conversan entre
ellos y quedan de acuerdo que harán la tarea en la casa de Javier ese mismo día
por la tarde.
A las 02:00 PM, Tomás con
un short de color azul y camiseta roja se encontraba en casa de Javier tocando
la puerta, Javier abre la puerta y lo invita a pasar. Al ingresar a la casa
observa los muebles y cuadros que tienen y el gran televisor en la sala. En la
cocina estaba la madre de Javier a quien saluda y luego prosiguen hacia el
cuarto, ya estando allí se ponen a hacer el trabajo, Tomás le agradece a Javier
por intervenir en la escuela por él y Javier le dice que no hay problema, pero
Javier repentinamente empieza a tocarle la mano y a jugar haciéndole cosquillas
y soplándole el oído, entre broma y broma Javier le roba el primer beso a Tomás
y ante esta situación no sabe cómo actuar quedando sonrojado y apenado.
Luego de ese día Tomás y
Javier empezaron a acercarse más y formalizaron su relación, siendo una de las
parejas más querida en la secundaria con el pasar del tiempo.
Finalizaron su último
grado, se graduaron y ambos fueron a estudiar a la misma universidad junto con
Valeria, actualmente se encuentran en su cuarto semestre, tienen un empleo de medio
tiempo y viven juntos en un mismo apartamento.
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